miércoles, 30 de enero de 2008

Il Howerphus

De: Crónicas de los Thorianos, proyecto inconcluso.

Me sofoco en la hoguera.

Ahora es ayer y hoy cuando la luna salga en un lugar desconocido, moriré. El quemar y huir ya no sirve. Los ciclos infinitos siempre se cumplen, yo soy mi propio hijo y mi propio padre.

Cuando la atmósfera tranquila se derrumba, no nace un humano, muere un feto. Lo que siempre pensamos acerca del nacimiento se ha convertido ante mis ojos en la manifestación de un proceso de muerte... quizás por eso existamos en la historia, ese puede ser el objetivo del hombre en la vida: morir... vivir para morir, morir para vivir.

Cuando haz olvidado todo y los recuerdos llegan de golpe, también con tu olvido te mueres. De la nada, dejas de ser el individuo o ente nulo que eras; te carcome el remordimiento y el tormento te posee. Ahora el verde tranquilidad se ha poseído de violencia, de corrientes que llevan a un lugar desconocido y lejos de tu protección interna, solo te queda resguardarte en la intersección de las corrientes que forman remolinos, que forman hilos de algo diferente al agua que te obligan a quedarte allí, temeroso, estático y lleno de flujos. Si eres capaz de salir, las corrientes te vuelven a llevar a lugares que ya no son verdes, que ya no son tranquilos.

Una cosa te lleva a la otra, adquieres de nuevo la conciencia y tus debilidades; la apatía se vuelve un defecto mortal, y ese vicio de inercia que no desaparece, se torna frustrante, demente. El verde de protección ahora te ataca, y so soy yo el que ataca o defiende, ya no tiene importancia porque el movimiento lo impide todo, el movimiento del todo te deja estático, te impide si quiera racionalizar. Las pasiones son las que me controlan y el rumbo es incierto. Me estoy ahogando y quiero salir, al menos esa impresión tengo.

Y con esa afirmación respondo mi rumbo, siempre he querido salir, pero cuando me doy cuenta, no hay salida, solo vuelvo a entrar en algo más denso, más complejo.

La voluntad puede mover y carcomer el alma de un humano, se vuelve avaricia. La única diferencia es la pasión que se tiene. Así pasa cuando trato de salir. Finalmente, nunca puedo porque las pasiones me estorban, porque haga lo que haga, no quiero dejar de ser humano. Quizás por eso soy un ilegítimo, niego mi condición de thoriano y no me importan los títulos, los poderes, por eso es que mi alma está casi descuartizada. Uno como humano no puede negarse a algún poder divino, así sea aunque lo niegue.

-Pero a lo mejor la perspectiva y la terquedades lo que te hace humano, la tautología de querer ser humano es lo que detiene; es ser thoriano te da la libertad de facultad y jurisprudencia humana, y lo sabes...-

Si soy thoriano no hay cambio, lo soy y no he cambiado porque los thorianos somos humanos, sufrimos de las mismas pasiones, nacimos de vientres fecundados por humanos, crecemos y creemos como humanos. No somos diferentes a ellos en nada. Lo básico de nuestro ser sigue siendo esencialmente lo mismo. Mi lucha contra el poder y con la negación de la diferencia entre thorianos y humanos sólo afirma más incapacidad para luchar contra mis pasiones. Los thorianos somos humanos, no existe más que una diferencia en las capacidades que tenemos...

-NO es así y lo sabes, lo sabemos. Los humanos no pueden cambiar su realidad. Tú haces lo que tienes, porque lo haz definido, tú comes de lo que tú alimentas. Buscas una salida porque lo que tienes no te basta, buscas mas poder, incluso buscas poder sobre el poder, que un humano jamás tendrá. La corrupción no existe en el poder de un thoriano, eso pasa porque tú eres la verdad y tú lo decides. Sostienes al universo porque tu existencia contradice todo, dando así la razón a lo demás. Estás refundido en lo que odias. Tu existencia sigue siendo la de un thoriano, y así serás.-

Así moriré como humano, en el nacimiento del thoriano que soy, será la causa de mi muerte como humano y viviré aterrado de la vida... por eso buscaré el rumbo y por eso me ahogaré en el ahora...

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